Pollo relleno de champiñones con mantequilla de ajo y queso

1. Preparar el relleno de champiñones

Comienza limpiando los champiñones con un paño húmedo o papel de cocina. Evita lavarlos bajo el grifo para que no absorban agua. Pícalos finamente junto con la cebolla y los dientes de ajo.

En una sartén amplia, derrite las dos cucharadas de mantequilla a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe lentamente hasta que esté transparente y ligeramente dorada. Incorpora el ajo y cocina unos segundos, solo hasta que desprenda su aroma.

Agrega los champiñones picados, salpimenta y cocina a fuego medio-alto. Al principio soltarán bastante agua; continúa cocinando hasta que el líquido se evapore por completo y el salteado quede seco y concentrado en sabor. Retira del fuego y deja templar.

Una vez tibio, mezcla los champiñones con el queso rallado y el perejil fresco. Reserva el relleno.

2. Preparar la mantequilla de ajo

En un bol pequeño, mezcla la mantequilla blanda con el ajo picado, el perejil y la sal. Trabaja bien la mezcla hasta obtener una crema homogénea y aromática. Esta mantequilla será clave para aportar jugosidad y sabor tanto al interior como al exterior del pollo.

3. Rellenar el pollo

Coloca el pollo deshuesado sobre una tabla, con la piel hacia abajo. Salpimenta el interior y espolvorea el pimentón y las hierbas aromáticas.

Unta el interior con una parte de la mantequilla de ajo, asegurándote de cubrir bien toda la superficie. A continuación, distribuye el relleno de champiñones y queso de manera uniforme, sin sobrecargar para evitar que se salga al cerrarlo.

Enrolla o cierra el pollo con cuidado y átalo con hilo de cocina para mantener la forma. Si usas pechugas, puedes cerrarlas con palillos.

4. Horneado perfecto

Precalienta el horno a 180 °C (calor arriba y abajo). Coloca el pollo en una fuente para horno ligeramente engrasada.

Unta el exterior del pollo con el resto de la mantequilla de ajo y añade un chorrito de aceite de oliva. Esto ayudará a que la piel se dore y quede crujiente.

Introduce la fuente en el horno y cocina durante 70 a 90 minutos, dependiendo del tamaño del pollo. Cada 20 minutos, riega el pollo con sus propios jugos para mantenerlo jugoso y lleno de sabor. Si ves que se dora demasiado rápido, cúbrelo ligeramente con papel de aluminio.

El pollo estará listo cuando esté bien dorado y al pincharlo, los jugos salgan claros.

5. Reposo y corte

Una vez fuera del horno, deja reposar el pollo durante 10 minutos antes de cortarlo. Este paso es fundamental para que los jugos se redistribuyan y el relleno se mantenga firme al servir.

Corta en rodajas gruesas y sirve caliente.

Consejos y variaciones

  • Puedes añadir espinacas salteadas, jamón, bacon crujiente o nueces picadas al relleno.
  • Sustituye parte del queso por queso crema para un interior aún más cremoso.
  • Un chorrito de vino blanco o caldo de pollo en la bandeja aporta un extra de sabor.
  • Para una versión más ligera, usa pechuga de pollo y reduce la cantidad de mantequilla.

Acompañamientos ideales

Este pollo relleno combina perfectamente con:

  • Puré de patatas cremoso
  • Verduras asadas al horno
  • Arroz blanco o arroz con hierbas
  • Ensalada fresca con vinagreta suave

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