PUDÍN DE ARROZ A LA ANTIGUA
El postre de las abuelas: lento, cremoso y lleno de memoria
El pudín de arroz a la antigua no es un postre cualquiera. Es una preparación que habla de tiempo, de paciencia y de respeto por los ingredientes. Antes, cuando no existían los atajos modernos ni las prisas constantes, los postres se hacían despacio, con calma y con la certeza de que el resultado valdría la espera.
Este pudín nace de algo muy sencillo: arroz con leche, uno de los postres más humildes y universales. Pero llevado un paso más allá, transformado por el horno y el baño María, se convierte en una delicia con textura sedosa, entre flan y crema, con el perfume inconfundible de la canela y la piel de limón.
No es un postre espectacular a la vista, pero quien lo prueba lo recuerda para siempre.
Un viaje al pasado: el origen del pudín de arroz
El arroz llegó a muchas cocinas como un alimento básico, económico y nutritivo. En épocas donde no se desperdiciaba nada, el arroz con leche era una solución perfecta: rendía mucho, alimentaba y gustaba a todos.
Con el tiempo, en muchas regiones surgió la costumbre de aprovechar el arroz con leche sobrante para crear algo nuevo. Añadiendo huevos y horneándolo lentamente, nació el pudín de arroz.
Este método:
- Permitía conservar mejor el postre
- Cambiaba la textura
- Elevaba una receta sencilla a algo “especial”
Así, el pudín de arroz se convirtió en el postre de los domingos, de las fiestas familiares, de las celebraciones sencillas pero importantes.
La importancia de los ingredientes simples
Uno de los mayores secretos de este postre es que no necesita ingredientes caros ni complicados. Todo se basa en productos comunes, pero bien tratados.
Cada ingrediente cumple una función clara:
- El arroz aporta cuerpo
- La leche da cremosidad
- Los huevos cuajan la mezcla
- El azúcar equilibra
- La canela y el limón perfuman
Nada sobra. Nada falta.
Ingredientes tradicionales (6–8 porciones generosas)
Para el arroz
- 1 taza de arroz de grano corto o redondo
- 2 tazas de agua
- 1 rama grande de canela
- Piel de 1 limón (solo la parte amarilla)
Para la base del pudín
- 1 litro de leche entera
- 4 huevos grandes
- ¾ a 1 taza de azúcar (según gusto)
- 1 cucharadita de vainilla (opcional)
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de canela en polvo (opcional)
- ½ taza de pasas (opcional, muy tradicional)
Para el caramelo (opcional, pero clásico)
- ¾ taza de azúcar
- 2 cucharadas de agua
El caramelo: una base humilde pero esencial
Aunque no es obligatorio, el caramelo es parte del alma del pudín antiguo. No se hacía para decorar, sino para aportar un contraste sutil al dulzor del arroz.
Cómo hacerlo correctamente:
- Coloca el azúcar y el agua en un cazo.
- Cocina a fuego medio sin remover.
- Cuando el azúcar se funda y tome color ámbar, retira del fuego.
- Vierte inmediatamente en el molde, cubriendo el fondo.
👉 No lo dejes oscurecer demasiado o quedará amargo.
Reserva el molde y deja que el caramelo se endurezca.
Cocinar el arroz: el paso que define todo
Este es el corazón de la receta. Un arroz mal cocido arruina el pudín.
