Mi delicia fría de coco sin azúcar: cremosa, intensa y lista al despertar
Hay momentos en los que el cuerpo pide algo dulce. No una fruta improvisada ni un yogur simple, sino un postre que se sienta especial. Algo con capas, con textura, con contraste. Algo que recuerde a esos clásicos irresistibles, pero adaptado a una versión más ligera, más consciente y mucho más equilibrada.
Así nació esta delicia de coco sin azúcar: una especie de falso tiramisú reinventado, donde el mascarpone y los huevos quedan fuera, pero la cremosidad y el sabor se quedan… e incluso se potencian. Lleva yogur griego, coco, galletas ligeramente humedecidas en café y una cobertura de chocolate negro que termina de elevarlo todo.
Es fresco, saciante, nutritivo y sorprendentemente sencillo. Y lo mejor: solo necesitas 20 minutos activos en la cocina.
Tarta fría de coco y yogur (sin azúcar añadido)
Tiempo de preparación activa: 20 minutos
Reposo antes del glaseado: 1 hora
Reposo después del glaseado: mínimo 3 horas (ideal 4)
Tiempo total: aproximadamente 4,5 horas
Calorías aproximadas: 190 kcal por porción (8 raciones)
Un postre bajo en azúcar, con proteínas del yogur, fibra del coco y el dulzor natural del eritritol. Perfecto para quienes desean cuidarse sin renunciar al placer.
Ingredientes (para un molde mediano de 6–8 porciones)
Para la crema de coco
- 500 ml de leche entera
- 40 g de harina tipo 1 (o maicena)
- 90 g de eritritol
- 70 g de harina de coco
- 200–250 g de yogur griego entero (ajustar según textura deseada)
Para las capas
- 10 galletas sin azúcar (integrales o tipo bizcocho ligero)
- Café frío al gusto (puede endulzarse con eritritol o edulcorante líquido)
Para la cobertura
- 100 g de chocolate negro sin azúcar
- 40 ml de leche (también puede ser vegetal)
- Harina de coco extra para decorar (opcional)
Paso a paso: sencillo y sin complicaciones
1. Preparar la crema de coco
En un cazo pequeño, mezcla la harina con el eritritol. Añade un poco de leche fría y remueve hasta que no queden grumos. Incorpora el resto de la leche y lleva a fuego medio.
Remueve constantemente hasta que la mezcla espese y adquiera una textura similar a una crema pastelera ligera. Este proceso tarda unos minutos, pero es importante no dejar de remover para evitar que se pegue.
Retira del fuego y añade la harina de coco. Mezcla bien. Cuando la crema haya perdido un poco de temperatura (que esté tibia, no caliente), incorpora el yogur griego poco a poco hasta obtener una textura suave, cremosa y homogénea.
Aquí puedes ajustar la consistencia: si prefieres una crema más firme, añade menos yogur; si la quieres más sedosa, incorpora un poco más.
2. Preparar la base de galletas
Prepara el café y déjalo enfriar completamente. Puedes usar café del desayuno o preparar uno nuevo y enfriarlo con antelación.
Sumerge cada galleta durante apenas uno o dos segundos. No deben empaparse demasiado, solo humedecerse ligeramente para aportar aroma y suavidad.
Colócalas en el fondo del molde formando una capa compacta. Si es necesario, puedes partir alguna para cubrir bien los espacios.
3. Montaje y primer reposo
Vierte la crema de coco sobre la base de galletas. Con ayuda de una espátula, alisa la superficie para que quede uniforme.
Cubre el molde con film transparente y lleva a la nevera durante al menos una hora. Este primer reposo es clave para que la crema tome cuerpo antes de añadir la cobertura.
4. Preparar el glaseado de chocolate
Calienta la leche sin que llegue a hervir. Retira del fuego y añade el chocolate negro troceado.
Remueve hasta que se funda completamente y obtengas una ganache lisa, brillante y fluida.
Saca la tarta del refrigerador y vierte el glaseado sobre la superficie fría. Extiende suavemente para cubrir toda la crema.
Si quieres un toque visual especial, espolvorea un poco de harina de coco por encima.
Vuelve a refrigerar durante al menos 3 horas más. Lo ideal es dejarla reposar 4 horas o incluso toda la noche.
El secreto está en el reposo
Este es uno de esos postres que mejoran con el tiempo. Prepararlo por la noche tiene una ventaja enorme: al día siguiente, las capas están perfectamente integradas.
Las galletas se suavizan sin deshacerse, la crema adquiere firmeza y el chocolate se asienta creando una capa delicadamente intensa. El resultado es un equilibrio perfecto entre frescor, cremosidad y profundidad de sabor.
Conservación
Se conserva perfectamente en la nevera hasta 3 días, siempre bien cubierta.
No se recomienda congelarla, ya que la textura del yogur y la leche podría alterarse al descongelarse.
Sírvela siempre bien fría. Esa temperatura potencia la sensación cremosa y hace que el contraste con el chocolate sea aún más agradable.
¿Por qué funciona tan bien en dieta?
Porque no se siente como un “postre de dieta”. No es seco, no es insípido, no es una versión triste de algo mejor.
Tiene:
- Proteínas del yogur griego, que aportan saciedad
- Fibra de la harina de coco
- Dulzor sin azúcar añadido
- Grasa moderada y equilibrada
- Una textura rica que realmente satisface
Con solo 190 kcal por porción, permite disfrutar sin culpa y sin romper el equilibrio nutricional.
Variaciones para no aburrirse
Una de las mejores cosas de esta receta es su versatilidad. Puedes adaptarla fácilmente:
- Sustituir el café por leche con cacao sin azúcar
- Añadir ralladura de limón o naranja a la crema
- Incorporar unas gotas de extracto de vainilla
- Agregar frutos rojos frescos antes del glaseado
- Cambiar el chocolate negro por uno con mayor porcentaje de cacao para un sabor más intenso
