Galletas de Maicena con Leche Condensada
La Receta Casera Más Suave, Delicada y Deliciosa que Se Deshace en la Boca
Las galletas de maicena con leche condensada son una verdadera joya de la repostería casera. Pequeñas, delicadas, con una textura increíblemente suave y un dulzor equilibrado, estas galletas se han ganado un lugar especial en miles de cocinas alrededor del mundo. Son perfectas para acompañar el café de la tarde, sorprender en una merienda familiar o simplemente disfrutar de un antojo dulce sin complicaciones.
Lo mejor de todo es que se preparan con pocos ingredientes y sin técnicas complejas. No necesitas batidora profesional, moldes especiales ni experiencia avanzada en repostería. Solo ganas de hornear algo rico y casero.
En esta guía completa encontrarás:
- La receta detallada paso a paso
- Consejos profesionales para que queden perfectas
- Variaciones deliciosas
- Errores comunes y cómo evitarlos
- Ideas para venderlas
- Información sobre conservación y congelación
- Preguntas frecuentes
Prepárate para descubrir por qué estas galletas se convierten en favoritas desde el primer bocado.
¿Por Qué Son Tan Especiales Estas Galletas?
La magia de esta receta está en dos ingredientes principales:
La maicena (fécula de maíz)
Es la responsable de esa textura tan suave y ligera. A diferencia de la harina de trigo, la maicena no contiene gluten, lo que hace que la galleta sea más delicada y se deshaga en la boca.
La leche condensada
Aporta dulzor, cremosidad y humedad natural. Gracias a ella, la receta necesita menos azúcar añadida y mantiene una textura tierna durante días.
El resultado es una galleta:
- Suave y fina
- Con estructura ligera
- Nada seca
- Con sabor equilibrado
Ingredientes (30–35 galletas)
- 200 g de maicena (fécula de maíz)
- 120 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 120 ml de leche condensada
- 1 yema de huevo (opcional, pero recomendable)
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 1 pizca de sal
Opcional para decorar:
- Azúcar glas
- Chocolate derretido
- Coco rallado
Preparación Paso a Paso
1. Preparar la mantequilla
Coloca la mantequilla a temperatura ambiente en un bol amplio. Bátela con una espátula o batidora manual hasta que esté cremosa y ligeramente más clara.
Este paso es importante porque ayuda a que la textura final sea más suave.
2. Añadir la leche condensada
Incorpora la leche condensada poco a poco mientras mezclas. Agrega la vainilla y la pizca de sal.
Si decides usar yema de huevo, este es el momento de integrarla.
Mezcla hasta obtener una crema homogénea.
3. Incorporar la maicena
Tamiza la maicena para evitar grumos. Añádela poco a poco mientras mezclas suavemente.
No trabajes demasiado la masa. Solo integra hasta que esté uniforme.
La textura debe ser:
- Suave
- Ligeramente pegajosa
- Fácil de moldear
Si está muy seca, añade 1 cucharada extra de leche condensada.
Si está muy blanda, agrega un poco más de maicena.
4. Formar las galletas
Precalienta el horno a 170°C.
Toma pequeñas porciones de masa y forma bolitas del tamaño de una nuez. Colócalas en una bandeja con papel vegetal dejando espacio entre ellas.
Aplánalas ligeramente con un tenedor para crear el clásico diseño decorativo.
5. Hornear
Hornea durante 12 a 15 minutos.
Las galletas deben quedar claras por arriba y apenas doradas en la base. No deben dorarse demasiado.
Si se hornean en exceso, perderán suavidad.
6. Enfriar correctamente
Déjalas reposar 5 minutos en la bandeja. Luego pásalas con cuidado a una rejilla hasta que enfríen completamente.
Al salir del horno estarán frágiles, pero se afirmarán al enfriarse.
Secretos para que Queden Perfectas
✔ Usa mantequilla real, no margarina
✔ No sobremezcles la masa
✔ No hornees en exceso
✔ Si hace calor, refrigera la masa 15 minutos antes de formar
✔ Usa una balanza para mayor precisión
Variaciones Irresistibles
Galletas de Maicena con Coco
Añade 2 cucharadas de coco rallado a la masa. Obtendrás una textura ligeramente más firme y un sabor tropical delicioso.
Con Chocolate
Agrega chispas de chocolate o baña la mitad de la galleta en chocolate negro o con leche.
También puedes rellenarlas con crema de chocolate.
Estilo Alfajor
Une dos galletas con dulce de leche en el centro y pásalas por coco rallado. Quedan espectaculares.
Con Limón o Naranja
Añade ralladura cítrica para un aroma fresco y sofisticado.
Versión Sin Huevo
Simplemente omite la yema. La textura será un poco más frágil pero igualmente deliciosa.
Conservación
Estas galletas se conservan perfectamente:
- En recipiente hermético: hasta 5 días
- En refrigeración: hasta 10 días
- Masa cruda congelada: hasta 2 meses
Para congelar, forma bolitas y congélalas en bandeja. Luego guárdalas en bolsa hermética.
Errores Comunes y Cómo Evitarlos
❌ Masa muy seca
Solución: añade una cucharada de leche condensada.
❌ Galletas duras
Causa: exceso de horno.
❌ Se desmoronan demasiado
Causa: exceso de maicena o falta de grasa.
❌ Se expanden mucho
Causa: mantequilla demasiado blanda o derretida.
Información Nutricional Aproximada (por galleta)
- Calorías: 85 kcal
- Grasas: 4.5 g
- Carbohidratos: 10 g
- Azúcares: 6 g
- Proteínas: 1 g
Ideales para Emprender
Estas galletas son perfectas para vender porque:
- Son económicas de producir
- Gustan a todo el mundo
- Se conservan bien
- Se pueden personalizar
Puedes venderlas:
- En bolsitas decoradas
- En cajas de regalo
- Como parte de mesas dulces
Preguntas Frecuentes
¿Se pueden hacer sin mantequilla?
La mantequilla es clave para la textura. Puede usarse margarina, pero cambia el sabor.
¿Puedo usar harina normal?
No se recomienda sustituir completamente la maicena.
¿Se pueden hacer sin horno?
No, esta receta necesita horneado.
¿Con Qué Acompañarlas?
Son perfectas con:
- Café espresso
- Té negro
- Té de manzanilla
- Chocolate caliente
- Leche fría
Conclusión
Las galletas de maicena con leche condensada son una receta sencilla, elegante y absolutamente deliciosa. Con pocos ingredientes logras un resultado delicado y profesional que encanta a niños y adultos por igual.
Su textura que se deshace en la boca, su dulzor equilibrado y su facilidad de preparación las convierten en una de esas recetas que se guardan para siempre.
