Dulzura de Antaño: Leche Caramelizada con Maizena, el Postre de la Felicidad
Algunos postres tienen la capacidad de transportarnos en el tiempo, evocando aromas y sabores de nuestra infancia, y la leche caramelizada con Maizena es uno de ellos. Este clásico de la repostería casera combina la suavidad de la leche, la dulzura del caramelo y la textura aterciopelada que aporta la Maizena (fécula de maíz), creando un postre cremoso, reconfortante y absolutamente irresistible.
Este postre no solo es delicioso, sino también fácil de preparar. No requiere técnicas complicadas ni ingredientes difíciles de conseguir; solo necesitas tiempo, paciencia y el deseo de revivir un clásico de la cocina tradicional. Ideal para servir en cualquier momento: meriendas, postres familiares, o como un capricho dulce que trae felicidad en cada cucharada.
En este artículo, te guiaré paso a paso en la preparación de esta leche caramelizada con Maizena, compartiendo secretos para lograr la textura perfecta, consejos para un caramelo delicado y variantes que la hacen aún más especial.
Ingredientes necesarios
Para 4–6 porciones:
- 1 litro de leche entera
- 150 g de azúcar (aproximadamente 3/4 taza)
- 40 g de Maizena (fécula de maíz, aproximadamente 3 cucharadas)
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Una pizca de sal
- Caramelo líquido para el molde (opcional, pero recomendado para un acabado clásico)
Tip: la leche entera aporta cremosidad; puedes usar leche semidesnatada si buscas un postre más ligero.
