Delicioso Hígado Encebollado: La Receta de la Abuela que Nunca Falla
1. Sazonar el hígado
En un molcajete, machaca los dientes de ajo junto con los granos de pimienta hasta obtener una pasta aromática. Añade una cucharada de agua para integrar mejor la mezcla. Unta esta preparación sobre los bisteces de hígado, añade sal al gusto y deja reposar unos minutos para que absorba los sabores.
2. Saltear la cebolla
Calienta el aceite en una sartén amplia a fuego medio. Agrega la cebolla de verdeo picada (y el chile serrano si decides usarlo). Saltea durante uno o dos minutos, solo hasta que esté fragante y ligeramente tierna. Retira y reserva.
3. Cocinar el hígado
En la misma sartén, baja un poco el fuego y coloca los bisteces de hígado. Cocina durante 4 a 5 minutos hasta que los bordes comiencen a dorarse. Da la vuelta con cuidado y cocina unos 3 minutos más. Evita sobrecocerlo para que quede tierno y jugoso.
4. Integrar y finalizar
Devuelve la cebolla a la sartén, mezcla todo suavemente y cocina un par de minutos más hasta que los sabores se integren. Retira del fuego y sirve de inmediato.
Consejos de la abuela para que quede perfecto
- Si no tienes molcajete, puedes usar ajo en polvo y pimienta molida sin problema
- No cocines el hígado en exceso: un hígado bien hecho debe quedar suave, no seco
- Un chorrito de jugo de limón al final realza el sabor y equilibra la intensidad del plato
- Las sobras se conservan bien en el refrigerador y son ideales para sándwiches o tacos al día siguiente
Un plato versátil para cualquier ocasión
El hígado revuelto con cebolla de verdeo se adapta a cualquier momento del día. Puede servirse con arroz blanco, puré de papas, tortillas calientes o una ensalada fresca. Es una excelente opción para comidas entre semana, cuando se busca algo rápido, nutritivo y reconfortante.
Además, es una receta que se presta a variaciones: puedes agregar un toque de comino, pimentón o incluso un poco de mantequilla al final para darle mayor profundidad de sabor.
¿Por qué darle otra oportunidad al hígado?
Muchas personas han dejado de consumir hígado por prejuicios o malos recuerdos de preparaciones pasadas. Sin embargo, bien cocinado y correctamente sazonado, el hígado puede convertirse en un verdadero manjar.
Esta receta demuestra que el hígado no tiene por qué ser aburrido ni pesado. Al contrario, puede ser una comida deliciosa, saludable y llena de tradición, tal como la preparaban nuestras abuelas.
Conclusión
El hígado encebollado con cebolla de verdeo es mucho más que una receta sencilla: es un plato cargado de historia, sabor y nutrición. Económico, rápido y reconfortante, sigue siendo una excelente opción para quienes valoran la cocina casera y los sabores auténticos.
Anímate a prepararlo, redescubre su sabor y deja que esta receta tradicional vuelva a ocupar un lugar especial en tu mesa.
