Buñuelos de Calabacín, Feta y Espinacas con Tzatziki de Ajo
Paso 1: Ralla el calabacín y elimina el exceso de agua
Este es el paso más importante para que los buñuelos queden firmes y no se deshagan.
Ralla los calabacines con rallador grueso y colócalos en un colador. Añádeles un poco de sal y déjalos reposar durante 10 minutos.
Luego, exprímelos con tus manos o con un paño limpio hasta sacar la mayor cantidad de líquido posible.
Cuanto menos agua quede, más crujientes y firmes serán los buñuelos.
Paso 2: Prepara la mezcla base
En un bol grande mezcla:
- calabacín escurrido
- espinacas picadas
- feta desmenuzado
- cebolla
- ajo
- huevos
- orégano
- comino
- pimienta
A esta mezcla aromática le añadimos la harina y el polvo de hornear, mezclando bien hasta obtener una masa húmeda pero consistente.
Si está muy líquida, añade una cucharada más de harina.
Paso 3: Cocina los buñuelos
Calienta una sartén con un poco de aceite.
Toma porciones de la mezcla con una cuchara y colócalas formando pequeñas tortitas. Cocina 2–3 minutos por lado, o hasta que estén bien doradas.
Puedes freírlos sumergidos en aceite si quieres extra crujientes, pero no es necesario.
Paso 4: Déjalos reposar en papel absorbente
Esto ayuda a quitar exceso de aceite y a que queden más ligeros.
3. El tzatziki perfecto: fresco, aromático y cremoso
Mientras los buñuelos reposan, prepara el acompañamiento.
Paso 1: Prepara el pepino
Rállalo con piel, colócalo en un colador y exprímelo suavemente.
El tzatziki no debe quedar aguado.
Paso 2: Mezcla todo en un bol
Combina el yogur, el pepino escurrido, el ajo, el limón, el aceite de oliva y una pizca de sal.
Si tienes eneldo o menta picada, agrégala: le da el toque tradicional griego.
Paso 3: Reposo corto
Deja la salsa 10 minutos en la nevera para que los sabores se unan.
4. Por qué esta receta funciona tan bien
La magia del calabacín
Aporta humedad natural, textura suave y un sabor neutro que contrasta perfecto con el feta.
La fuerza del queso feta
Salado, cremoso, ligeramente ácido… es el alma del buñuelo.
Cuando se calienta, no se derrite por completo, lo que mantiene los buñuelos firmes y con bocaditos de queso.
Las espinacas
Dan color, nutrición y un gusto vegetal fresco que equilibra el conjunto.
La mezcla de hierbas
Orégano y comino aportan un aroma mediterráneo único.
El tzatziki
Aporta frescura, acidez y cremosidad, limpiando el paladar entre cada bocado.
El resultado: un plato equilibrado, luminoso y absolutamente adictivo.
5. Variantes deliciosas que puedes probar
a) Buñuelos más crujientes al horno
Hornea a 200°C durante 20–25 minutos, volteándolos a mitad del tiempo.
b) Versión sin gluten
Reemplaza la harina por:
- harina de avena
- harina de garbanzo (da un sabor increíble)
- harina de arroz
c) Buñuelos con zanahoria
Añade 1 zanahoria rallada para más color y dulzor natural.
d) Con queso mozzarella o ricotta
Más suaves y de sabor más neutro.
e) Opción alta en proteína
Agrega 2 cucharadas de proteína en polvo neutra o un poco de queso cottage.
f) Con hierbabuena y ralladura de limón
Literalmente saben a Grecia.
6. Consejos para que salgan perfectos
- Siempre exprime MUY bien el calabacín.
- No hagas buñuelos demasiado grandes: se cocinan mejor si son compactos.
- Si se desarman, agrega un poco más de harina o un huevo adicional.
- No subas el fuego: se doran por fuera y quedan crudos por dentro.
- El tzatziki mejora si reposa 1 hora.
- El feta de buena calidad marca la diferencia.
7. Cómo servirlos (ideas que no fallan)
- Como aperitivo con palillos y tzatziki.
- Como plato fuerte con una ensalada griega.
- Con pan pita caliente y hojas verdes.
- En un bowl mediterráneo con arroz, aceitunas y tomate.
- En wraps o fajitas con salsa de yogur.
- Para llevar al trabajo: fríos también están deliciosos.
8. Información nutricional aproximada
(Por 100 g de buñuelos y 2 cucharadas de tzatziki)
- Calorías: 140–170
- Proteína: 5–7 g
- Grasas: 8–10 g
- Carbohidratos: 10–12 g
- Fibra: 2 g
- Rica en vitamina A, K, calcio y antioxidantes
Un plato equilibrado, vegetal, lleno de nutrientes y muy saciante.
9. Conclusión: un clásico mediterráneo reinventado
Estos buñuelos de calabacín, feta y espinacas son el tipo de receta que te salva cualquier comida. Tienen sabor, textura, color y una versatilidad increíble. Se preparan en minutos, no requieren ingredientes caros y combinan con casi todo.
