Pasta Parmesana de Pollo: Cremosa, Reconfortante y Llena de Sabor
Un Plato Clásico que Siempre Triunfa
La pasta parmesana de pollo es uno de esos platos que combinan sencillez y sofisticación en perfecta armonía. Su textura cremosa, el sabor profundo del queso parmesano y la jugosidad del pollo dorado hacen que cada bocado sea una experiencia reconfortante. Es una receta que se adapta tanto a una comida rápida entre semana como a una cena especial con invitados.
La magia de este plato radica en su equilibrio: una salsa suave pero intensa, una pasta cocida al punto exacto y trozos de pollo perfectamente sazonados. Es el tipo de receta que se convierte en favorita familiar desde la primera vez que se prueba.
El Secreto del Sabor: El Queso Parmesano
El parmesano es el alma de esta receta. Su sabor ligeramente salado, con notas intensas y profundas, transforma una simple salsa de crema en algo extraordinario. Cuando se derrite lentamente en la salsa caliente, aporta cuerpo, espesor y un carácter inconfundible.
Para obtener el mejor resultado, se recomienda utilizar queso parmesano recién rallado. El queso en bloque conserva mejor su aroma y se integra más suavemente en la salsa, evitando grumos.
Ingredientes (4–6 porciones)
- 400 g de pasta (penne, fettuccine o espagueti)
- 2 pechugas de pollo en cubos o tiras
- 2 cucharadas de aceite de oliva o mantequilla
- 2 dientes de ajo picados
- 2 tazas de crema para cocinar
- 1 taza de queso parmesano rallado
- ½ taza de queso mozzarella (opcional)
- ½ taza de caldo de pollo
- Sal y pimienta al gusto
- Perejil fresco picado
- Una pizca de nuez moscada (opcional)
Preparación Paso a Paso
1. Cocción de la pasta
Hierve abundante agua con sal. La sal es fundamental, ya que aporta sabor desde el inicio.
Cocina la pasta hasta que esté al dente, es decir, firme pero cocida. Escúrrela, reservando una taza del agua de cocción, que puede utilizarse para ajustar la consistencia de la salsa.
2. Dorar el pollo correctamente
Calienta el aceite o la mantequilla en una sartén grande.
Sazona el pollo con sal y pimienta antes de cocinarlo. Esto ayuda a realzar su sabor.
Dóralo a fuego medio-alto hasta que esté bien cocido y ligeramente dorado por fuera. Evita moverlo constantemente; dejarlo quieto unos minutos permite que se forme una costra dorada que aporta sabor.
Retira el pollo y resérvalo.
3. Preparar la base de la salsa
En la misma sartén, añade el ajo picado y sofríelo durante unos segundos hasta que libere su aroma.
Incorpora el caldo de pollo y deja reducir ligeramente. Esto aporta profundidad al sabor.
Agrega la crema y cocina a fuego bajo durante 5 minutos, removiendo ocasionalmente.
4. Integrar el queso parmesano
Añade el parmesano poco a poco, mezclando constantemente hasta que se derrita por completo.
Si deseas una textura más cremosa y elástica, agrega mozzarella.
Ajusta con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
5. Unir todos los ingredientes
Devuelve el pollo a la sartén y mezcla.
Incorpora la pasta cocida y mezcla cuidadosamente para que la salsa cubra cada pieza.
Si la salsa está demasiado espesa, añade un poco del agua de cocción reservada hasta lograr la consistencia deseada.
Consejos Profesionales
- Cocina el pollo en tandas si es necesario para evitar que se cueza en su propio jugo.
- No hiervas la salsa una vez añadido el queso; podría separarse.
- Sirve inmediatamente para disfrutar la máxima cremosidad.
- Añade más parmesano justo antes de servir para intensificar el sabor.
Variaciones para Personalizarla
Con Espinaca Fresca
Añade espinaca al final de la cocción para aportar color y frescura.
Con Champiñones
Saltea champiñones junto con el pollo para un sabor más profundo y terroso.
Versión Picante
Incorpora hojuelas de chile seco para un toque ligeramente picante.
Versión al Horno
Coloca la pasta en una fuente, cubre con más queso y gratina durante 10 minutos hasta dorar.
Acompañamientos Ideales
Esta pasta combina perfectamente con:
- Ensalada verde ligera con vinagreta cítrica
- Pan de ajo crujiente
- Verduras asadas
- Un vino blanco seco o ligeramente afrutado
Conservación y Recalentado
Guarda las sobras en un recipiente hermético en refrigeración hasta 3 días.
Para recalentar, añade un chorrito de leche o crema y calienta a fuego bajo o en microondas en intervalos cortos. Esto ayudará a recuperar la textura cremosa.
No se recomienda congelar, ya que la salsa puede cambiar de consistencia.
Un Plato que Reúne a la Familia
La pasta parmesana de pollo no es solo una receta; es un plato que invita a sentarse juntos y disfrutar. Es reconfortante, abundante y siempre bien recibido.
Su combinación de sabores suaves pero intensos la convierte en una opción versátil que puede adaptarse fácilmente a distintos gustos y ocasiones.
Ya sea para una cena rápida o para impresionar a tus invitados, esta receta tiene todo lo necesario para convertirse en un clásico en tu cocina.
