El Auténtico Flan del Panadero

El flan del panadero es uno de esos postres que nacieron de la necesidad y se convirtieron en un tesoro de la cocina tradicional. Surgió en épocas en las que nada se desperdiciaba y el pan duro del día anterior encontraba una segunda vida transformado en un dulce cremoso, profundo y lleno de sabor. No es un flan común: su textura es más consistente, su sabor más intenso y su carácter absolutamente casero.

A diferencia del flan clásico de huevo, el flan del panadero tiene una miga suave y delicada que se funde con la leche y los huevos, creando una mezcla rica y reconfortante. Cada cucharada recuerda a las cocinas antiguas, a las panaderías de barrio y a los postres que se preparaban con paciencia y cariño.

Un postre humilde con mucha historia

Este flan se preparaba tradicionalmente en las panaderías, cuando sobraban barras de pan que ya no se podían vender. En lugar de tirarlas, se aprovechaban para hacer postres que luego se ofrecían a los clientes o se llevaban a casa. Con el tiempo, la receta pasó de generación en generación y hoy sigue siendo un símbolo de cocina de aprovechamiento y sabor auténtico.

El secreto de este flan está en el equilibrio entre el pan, la leche y el huevo. Ni muy seco ni demasiado líquido, debe quedar cremoso pero firme, con un caramelo suave que lo envuelve y realza su dulzura natural.

Ingredientes (4–6 personas)

Para el caramelo

  • 150 g de azúcar
  • 2 cucharadas de agua

Para el flan

  • 200 g de pan del día anterior (pan blanco, baguette o pan de hogaza sin semillas)
  • 1 litro de leche entera
  • 4 huevos grandes
  • 150 g de azúcar
  • 1 cucharada de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • Ralladura de limón o naranja (opcional, muy tradicional)

Paso a paso detallado

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