Leche frita receta tradicional

Introducción: El encanto de la leche frita

La leche frita es uno de esos postres que, aunque parezca simple, guarda un mundo de tradición, técnica y sabor. Su origen se sitúa en la cocina española, especialmente en regiones como Castilla y León, donde se solía preparar como postre de celebración. Lo curioso de este dulce es que, aunque se llama “leche frita”, no se fríe leche líquida, sino una crema espesa hecha a base de leche y harina que, una vez fría, se corta en porciones y se fríe para crear una capa exterior crujiente.

La leche frita es un postre que recuerda a los sabores de la infancia: la canela, la piel de limón, el aroma de la leche caliente y el contraste entre el interior suave y el exterior dorado. Además, es una receta que no requiere ingredientes difíciles ni técnicas complicadas, pero sí paciencia y precisión. La clave está en la textura de la crema, el tiempo de reposo y el rebozado correcto.

Ingredientes y su función en la receta

Ingredientes principales

Para preparar una leche frita tradicional (aproximadamente para 6 personas), necesitarás:

  • 1 litro de leche entera
  • 120 g de azúcar
  • 80 g de harina de trigo (la harina es la base que espesa la crema)
  • 1 rama de canela
  • La piel de 1 limón (solo la parte amarilla)
  • 2 huevos (para rebozar)
  • Harina extra (para rebozar)
  • Aceite de oliva suave o girasol (para freír)
  • Azúcar y canela en polvo (para espolvorear)

Explicación de por qué se usan estos ingredientes

  • Leche entera: aporta cremosidad y sabor. La leche desnatada o semidesnatada puede funcionar, pero el resultado no será tan rico ni tan suave.
  • Azúcar: endulza y ayuda a crear una textura más caramelizada en el exterior.
  • Harina: es el espesante. Sin harina, la leche no lograría convertirse en una crema firme.
  • Canela y limón: son los aromatizantes clásicos. Dan ese sabor tradicional que identifica a la leche frita.
  • Huevos y harina para rebozar: forman la capa crujiente al freír.
  • Aceite: debe ser abundante y a temperatura adecuada para que el rebozado se dore sin absorber demasiado aceite.

Paso 1: Infusionar la leche (el secreto del sabor)

Preparación inicial

Lo primero es infusionar la leche con la canela y el limón. Este paso es fundamental porque le da a la leche frita su aroma característico.

  1. En una olla, vierte el litro de leche.
  2. Añade la rama de canela y la piel del limón (solo la parte amarilla, sin la parte blanca para evitar amargor).
  3. Calienta la leche a fuego medio, sin que llegue a hervir demasiado fuerte. Lo ideal es que empiece a salir vapor y pequeñas burbujas alrededor de los bordes.
  4. Cuando esté caliente, apaga el fuego y deja reposar 10 minutos para que se infusione bien.

Consejos para una infusión perfecta

  • No dejes hervir demasiado la leche, porque se puede cortar o quemar.
  • La piel del limón debe ser fina, sin parte blanca.
  • Si no te gusta el sabor a limón, puedes sustituirlo por vainilla o incluso por piel de naranja.

Paso 2: Preparar la mezcla base (la crema)

La clave de una buena leche frita está en que la crema quede muy espesa, casi como un pudin firme. Para conseguirlo, mezcla la harina con el azúcar y añade la leche poco a poco.

  1. En un bol, mezcla el azúcar con la harina.
  2. Añade poco a poco la leche infusionada, sin dejar de remover, para que no se formen grumos.
  3. Una vez bien mezclado, pasa la mezcla a la olla.

Cocción de la crema

  1. Cocina a fuego medio, removiendo constantemente con una cuchara de madera o una varilla.
  2. Verás que la mezcla empieza a espesar. Sigue removiendo hasta que tenga una textura similar a la de una crema pastelera muy espesa.
  3. Si ves grumos, puedes colar la mezcla para eliminarlos.

¿Cómo saber si está lista?

La crema está lista cuando:

  • Se despega del fondo de la olla.
  • Al pasar la cuchara, queda una línea clara que se mantiene unos segundos.
  • Tiene consistencia firme, no líquida.

Paso 3: Enfriar y reposar (el paso más importante)

Para poder cortar la crema y freírla sin que se deshaga, es imprescindible dejarla reposar en la nevera.

  1. Vierte la crema en una fuente rectangular (o en un molde).
  2. Alisa la superficie con una espátula.
  3. Cubre con film transparente tocando la crema (esto evita que se forme una costra).
  4. Deja enfriar en la nevera mínimo 4 horas. Si es posible, mejor toda la noche.

Por qué es importante el reposo

Durante el reposo, la crema:

  • Se solidifica.
  • Se compacta.
  • Se enfría por completo, lo que facilita el rebozado.

Paso 4: Cortar y rebozar

Cuando la crema está bien fría y firme, es el momento de cortarla y prepararla para freír.

  1. Saca la crema de la nevera.
  2. Desmolda y corta en cuadrados o rectángulos.
  3. Pasa cada pieza por harina.
  4. Luego por huevo batido.
  5. Y otra vez por harina (esto ayuda a que quede más crujiente).

Tipos de corte

  • Cuadrados pequeños: ideales para postre individual.
  • Rectángulos grandes: más tradicionales.
  • Corte en triángulos: para presentación elegante.

Paso 5: Freír (el momento decisivo)

La fritura debe ser en aceite caliente pero sin que esté demasiado caliente para evitar que se queme por fuera y quede cruda por dentro.

  1. Calienta aceite en una sartén profunda o en una freidora.
  2. La temperatura ideal es alrededor de 170–180 °C.
  3. Fríe las piezas por ambos lados hasta que estén doradas.
  4. Escurre sobre papel absorbente.

Trucos para una fritura perfecta

  • No frías muchas piezas a la vez, porque baja la temperatura del aceite.
  • El aceite debe cubrir las piezas para que se doren uniformemente.
  • Si no tienes termómetro, prueba con un trozo pequeño: si burbujea y se dora rápido, está perfecto.

Paso 6: Espolvorear y servir

Una vez fritas, las piezas se rebozan en una mezcla de azúcar y canela.

  1. Mezcla azúcar con canela en polvo.
  2. Reboza las piezas recién fritas en esta mezcla.

Presentación

  • Sirve caliente o tibia.
  • Acompaña con:
    • helado de vainilla,
    • nata montada,
    • salsa de chocolate,
    • o simplemente sola.

Consejos y variantes

1. Leche frita con maicena

Si quieres una textura más suave y sedosa, sustituye parte de la harina por maicena (por ejemplo 40 g de harina + 40 g de maicena). Esto hace que la crema quede más fina.

2. Leche frita sin gluten

Usa harina de arroz o una mezcla sin gluten en lugar de harina de trigo. También puedes usar maicena.

3. Leche frita al horno (más ligera)

En lugar de freír, puedes hornear las piezas:

  • Precalienta el horno a 200 °C.
  • Pinta las piezas con huevo batido.
  • Hornea 10–15 minutos hasta que estén doradas.

Errores comunes y cómo evitarlos

La crema queda líquida

  • No has cocinado lo suficiente.
  • Has usado poca harina.
  • No has dejado reposar el tiempo suficiente.

Solución: Cocina más tiempo, o añade un poco más de harina disuelta en leche fría y vuelve a cocer.

Se deshace al freír

  • No estaba bien fría.
  • La crema no estaba firme.
  • El rebozado no era suficiente.

Solución: Refrigera más tiempo y asegúrate de que la pieza esté bien rebozada.

Se quema por fuera y queda fría por dentro

  • El aceite está demasiado caliente.

Solución: Baja la temperatura y fríe a fuego medio.

Preguntas frecuentes

¿Se puede hacer sin limón?

Sí, puedes usar vainilla o canela sola. El limón es tradicional, pero no imprescindible.

¿Cuánto dura en la nevera?

Se conserva bien 2–3 días en un recipiente cerrado.

¿Se puede congelar?

Sí, pero pierde algo de textura. Lo ideal es congelar la crema antes de freír y freírla directamente congelada.

Conclusión

La leche frita es un postre tradicional, sencillo pero delicioso, que combina la suavidad de una crema espesa con el crujiente del rebozado. Con paciencia y siguiendo los pasos, obtendrás un resultado digno de pastelería.

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