Cómo hacer buñuelos de acelga y evitar que queden aceitosos

Guía completa con trucos infalibles, receta paso a paso y secretos de fritura

A todos nos pasó alguna vez: preparamos algo frito con entusiasmo y, al momento de probarlo, queda pesado, empapado en aceite y difícil de digerir. Esa sensación no solo arruina el sabor, sino que también puede provocarnos malestar estomacal y hacernos sentir que la comida fue un error. Sin embargo, la buena noticia es que no es culpa del frito en sí, sino de pequeños detalles técnicos que casi nadie explica.

En este artículo te voy a enseñar cómo hacer buñuelos de acelga livianos, dorados y nada aceitosos, con una receta sencilla, económica y muy rendidora. Además, vas a aprender dos trucos clave: uno bastante conocido pero mal aplicado, y otro mucho menos difundido que realmente marca la diferencia en algunas frituras.

Si alguna vez pensaste que los buñuelos siempre quedan grasosos o que freír es sinónimo de comida pesada, seguí leyendo, porque al terminar este artículo vas a poder hacerlos como un verdadero experto.

¿Por qué los fritos quedan aceitosos?

Antes de meternos de lleno en la receta, es importante entender qué pasa realmente cuando freímos. El aceite no debería “entrar” en la comida de manera excesiva. Cuando todo está bien hecho, el calor del aceite crea una costra externa que sella el alimento, permitiendo que se cocine por dentro sin absorber grasa.

El problema aparece cuando:

  • El aceite no está lo suficientemente caliente.
  • Se fríen demasiadas piezas al mismo tiempo.
  • La preparación tiene exceso de humedad.
  • La masa no tiene el equilibrio correcto entre líquidos y secos.

Cuando ocurre alguno de estos errores, el aceite se enfría, se vuelve más espeso y termina siendo absorbido por la comida. El resultado: buñuelos pesados y aceitosos.

La receta que te comparto a continuación está pensada justamente para evitar todos esos errores desde el principio.

Buñuelos de acelga: una receta clásica, nutritiva y rendidora

Los buñuelos de acelga son una de esas recetas tradicionales que pasan de generación en generación. Son ideales como entrada, acompañamiento o incluso como plato principal, acompañados con una ensalada fresca o un puré.

Además de ser económicos y fáciles de hacer, tienen un gran valor nutricional gracias a la acelga, una verdura rica en fibra, hierro, calcio, vitaminas A, C y K.

Ingredientes

  • 1 atado grande de acelga
  • 2 huevos
  • 1 cebolla mediana
  • 1 cebolla de verdeo
  • 2 dientes de ajo
  • 200 g de harina leudante
  • 100 g de queso reggianito rallado (o queso duro similar)
  • Leche, cantidad necesaria
  • Aceite para freír
  • Sal y pimienta a gusto
  • Opcional: unas gotas de limón o vinagre

Preparación paso a paso detallada

1. Preparar la acelga correctamente

Lava muy bien las hojas de acelga bajo el chorro de agua fría para eliminar cualquier resto de tierra. Luego sepáralas de las pencas (las pencas no se tiran: podés usarlas para tartas, salteados o gratinados).

Coloca las hojas en una olla con abundante agua y llévalas a hervor. No hace falta cocinarlas demasiado; con que se ablanden es suficiente. Una vez listas, escúrrelas muy bien. Este paso es fundamental: cuanto menos agua tengan, menos aceite absorberán los buñuelos.

Cuando estén tibias, pícalas finamente y resérvalas.

2. Saltear los aromáticos

Pica la cebolla, la cebolla de verdeo y los dientes de ajo lo más pequeño que puedas. Llévalos a una sartén con apenas una cucharadita de aceite.

Cocina a fuego medio, revolviendo constantemente, hasta que la cebolla esté transparente. No busques dorarla, solo ablandarla y realzar su sabor. Retira del fuego y deja enfriar a temperatura ambiente.

3. Armar la mezcla de los buñuelos

En un bol grande, bate ligeramente los huevos. Agrega la acelga picada, el salteado de cebolla y ajo, el queso rallado, sal y pimienta a gusto.

Incorpora medio vaso de leche y mezcla bien. Luego comienza a agregar la harina leudante de a poco, integrando constantemente.

La consistencia ideal es una mezcla espesa pero cremosa, que se pueda tomar con una cuchara sin que se desarme ni quede demasiado líquida. Si hace falta, ajusta con un poco más de leche.

En este punto, podés agregar unas gotitas de limón o vinagre, el truco secreto que casi nadie usa y que ayuda a que los buñuelos queden más secos y livianos.

4. El momento clave: la fritura

Coloca abundante aceite en una sartén profunda u olla y caliéntalo a fuego medio-alto. El aceite debe estar bien caliente, pero sin humear.

Para comprobar la temperatura, tira una pequeña gota de la mezcla: si burbujea enseguida y sube a la superficie, el aceite está listo.

Con una cuchara, toma porciones de la preparación y colócalas con cuidado en el aceite. No pongas demasiados buñuelos juntos.

Fríelos hasta que estén bien dorados de un lado, dales la vuelta y cocina el otro lado. Retíralos y colócalos sobre papel de cocina.

Trucos infalibles para que no queden aceitosos

Aceite bien caliente (pero no quemado)

Este es el secreto más importante. El aceite frío es el principal enemigo de los buñuelos secos. Si el aceite no está a la temperatura correcta, la masa absorberá grasa en lugar de sellarse.

Freír en tandas pequeñas

Al poner muchos buñuelos juntos, la temperatura del aceite baja de golpe. Esto hace que el aceite se vuelva más espeso y termine dentro del buñuelo. Mejor pocas piezas y paciencia.

Papel absorbente, siempre

Al retirarlos del aceite, colócalos inmediatamente sobre papel de cocina. No los apiles uno sobre otro, para que no se humedezcan.

El truco menos conocido: el ácido

Agregar unas gotitas de limón o vinagre a la mezcla ayuda a modificar la estructura de la masa, logrando frituras más secas y livianas. No cambia el sabor y funciona especialmente bien en buñuelos y tortas fritas.

Errores comunes que conviene evitar

  • No escurrir bien la acelga.
  • Usar aceite poco caliente.
  • Sobrecargar la sartén.
  • Hacer una masa demasiado líquida.
  • Reutilizar aceite quemado.

Variantes de buñuelos de acelga

  • Más crocantes: reemplaza 2 cucharadas de harina por fécula de maíz.
  • Sin queso: quedan igual de ricos y más livianos.
  • Al horno: colócalos en una placa aceitada y hornéalos a 200 °C hasta dorar.
  • Con especias: nuez moscada, comino o pimentón le dan un toque especial.

Beneficios de la acelga

La acelga es una verdura muy completa:

  • Rica en fibra, favorece la digestión.
  • Aporta hierro y calcio.
  • Contiene antioxidantes.
  • Es baja en calorías y muy saciante.

Incorporarla en forma de buñuelos es una excelente manera de hacerla más atractiva para toda la familia.

Conclusión

Hacer buñuelos de acelga secos, livianos y dorados no es cuestión de suerte, sino de técnica. Con una buena preparación, aceite a la temperatura correcta y algunos trucos simples, podés disfrutar de frituras mucho más saludables y sabrosas.

Probá esta receta, aplicá los consejos y vas a notar la diferencia desde el primer bocado. Una vez que los hagas así, no vas a volver atrás.

Si querés, en el próximo artículo puedo enseñarte:

  • Buñuelos de acelga rellenos
  • Buñuelos sin fritura
  • O una versión especial para vender

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